Lista corta
Los nombres del año pasado. No hace falta una base de datos.
El huésped que repite no aparece porque tengas una web. Aparece porque la estancia anterior salió bien y porque le das un sitio claro donde reservar la siguiente. La web es ese sitio. El resto es calendario, mensaje y no pisar una reserva que todavía está en el portal.

Cuenta quien ya durmió en la casa y quien llega recomendado por esa persona, si la recomendación no nace de un chat abierto dentro del portal. No cuenta el desconocido que te acaba de escribir en Airbnb preguntando por agosto. A ese le contestas en Airbnb.
La diferencia importa por dinero y por las normas del portal. La estancia que se reserva en tu enlace no paga la comisión de Airbnb o de Booking.com. La que se reserva dentro del anuncio, sí. MyStay no se queda un porcentaje de ninguna de las dos. La cuota es 14,99 € al mes por un anuncio, con vista previa gratis y 7 días de prueba cuando Paddle recoge la tarjeta para publicar.
No hay en esta guía un porcentaje de huéspedes que vuelven. Quien lo afirma sin tus datos se lo está inventando. Tú sabes cuántas estancias del año pasado fueron de alguien que ya había estado. Esa lista, aunque sean cuatro nombres, es el público de la web.
El momento limpio es después de la salida, cuando la reserva del portal ya está cerrada. Un mensaje corto vale más que un folleto: gracias, el enlace por si el año que viene queréis las mismas fechas, y nada de descuento secreto que contradiga lo que pone el anuncio del portal si todavía os debéis algo allí.
El segundo momento es unas semanas antes de la época en la que vinieron. Si sabes que reservan en enero para agosto, enero es cuando el enlace sirve. Si esperas a que busquen otra vez en el portal, vuelves a pagar la presentación que ya pagaste.
Dentro de la casa, una tarjeta con la dirección, villasol.mystay.direct o tu dominio, al lado de la wifi. Quien repite no tiene que acordarse del nombre del anuncio. WhatsApp, si lo activas en MyStay, abre la consulta con las fechas que elijan en la página. No sustituye el mensaje que tú envías. Lo hace más fácil cuando ellos dan el paso.
Ver que esas fechas siguen libres. El calendario de MyStay se bloquea con las reservas directas y se acerca al de los portales por iCal. Si el iCal va tarde, puedes tener un sí en la web y un no en Airbnb. Por eso conviene mirar agosto a mano aunque la sincronización esté puesta.
Entender el precio y cómo se paga. Tarjeta por tu Stripe, que confirma la estancia si el cobro entra. Señal, si prefieres un porcentaje ahora y el resto antes de llegar. Bizum o transferencia, que quedan pendientes hasta que ves el dinero. Si todavía no quieres cobrar en la web, déjala en modo consulta. Un enlace que solo pide escribirte ya es mejor que volver a abrir el portal.
Ver el número de licencia si te corresponde mostrarlo. El campo está en la ficha. MyStay no lo tramita. Si el borrador lo copió del anuncio, revísalo.
No pidas a un huésped con una reserva abierta en el portal que la cancele para pagarte fuera. Además de las condiciones de la plataforma, es una mala manera de empezar una relación que quieres que dure años.
No prometas en la web un precio distinto del que luego cobras, ni ocultes la fianza. El huésped que repite compara con lo que pagó la última vez. Una sorpresa en la señal se come la confianza que la web intenta guardar.
No des de baja el anuncio del portal el mismo día que estrenas la web, salvo que ya no quieras huéspedes nuevos. La web no trae desconocidos por sí sola. El portal sí. Los dos pueden convivir si el calendario no vende la noche dos veces.
Poco texto, en el momento correcto, con fechas de verdad.
Los nombres del año pasado. No hace falta una base de datos.
El subdominio no cambia cada temporada. El dominio propio, si lo conectas, puede ser el mismo destino.
Quien repite escribe cuando se le ocurre. Un Bizum sin confirmar o un WhatsApp sin leer se parece a un portal que no contesta.
Pega un enlace o describe el alojamiento y revisa el borrador. La vista previa no pide tarjeta.
Pega el enlace. Tendrás una web en la que los huéspedes pueden reservar.